Catecismo electrónico de Octubre 1997



La pena de muerte Actuar de forma auténticamente humana

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Hace seis meses, iniciábamos este "catecismo electrónico". Os presentábamos nuestros textos como provisorios, con el propósito de mejorarlos con vosotros, por medio de vuestras reacciones.

Muchos dicen haber apreciado nuestro trabajo. Pero pocos (demasiados pocos) han enviado comentarios de fondo.

Afortunadamente dos páginas no han dejado de suscitar reservas. Reunidos en sesión, nuestro equipo de trabajo ha analizado vuestro correo, profundizando el proyecto y reelaborando estos dos textos. Os los enviamos hoy. Gracias por hacernos llegar vuestras críticas y vuestras sugerencias. Son esenciales para que este "catecismo" sea cosa de todos nosotros. No dudéis en sugerirnos temas.

 

 


Jacques Gaillot



El responsable del grupo del catecismo


Jean-Pierre Bagot

 


 

La pena de muerte










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En 1996, en Estados Unidos, cuarenta y cinco personas han sido ejecutadas. Ese mismo año, en Arkansas, tuvo lugar una triple ejecución en grupo ante la casi indiferencia de la opinión pública. Se justifca la sanción por la venganza de las victimas. El aumento de la inseguridad en las ciudades exige que se aplique la ley de talión. El hecho de recurrir a la pena de muerte es revelador de los temores de una población.

Y sin embargo el respeto de las victimas no necesita producir otras victimas reclamando el mismo castigo que encierra a todo el mundo en un ciclo de violencia. En una época en que se suprime la vida con tanta ligereza, es tanto más importante afirmar el precio de toda vida humana.

Por ello un número creciente de países han abolido poco a poco la pena de muerte, para sustraerse a la idolatría de la venganza, y demostrar que una sociedad de hombres y de mujeres es capaz de no vengarse. Para afirmar el derecho fundamental a la vida. Para salvar la esperanza que anida en el corazón de todo ser humano. El hombre siempre es más grande que su crimen.

A los discipulos de Jesús, por su parte, les toca llevar a la práctica la palabra que atraviesa la Biblia: "no matarás". Dios es el Dios de los vivos. Si Dios resucita a Jesús de entre los muertos, es precisamente para decirnos que está en contra de todas las ejecuciones y de toda venganza.

A cada ser humano le deja una ventana abierta hacia el futuro.

 

 

 

 

Escribid a Partenia: jgaillot@partenia.org

 

 

 

 

Actuar de forma auténticamente humana










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Quién no se se hace esta pregunta? Porque todas las acciones que planteo no son necesariamente humanas. Cuántas reacciones son puramente instintivas, dictadas por el miedo, la presión del entorno, el momento? Hasta qué punto soy yo mismo? Hasta dónde llega mi potencial de decisión personal y de responsabilidad?

Y sin embargo, aspiro a existir personalmente, a actuar de forma responsable. Lo cual no significa en absoluto replegarme sobre mi mismo, aislarme en una especie de autosuficiencia. Yo me construyo por y con los demás. Soy un ser en relación.

Pero sólo se da auténtica relación, estimulante, si me atrevo a existir de manera personal y si los demás pueden ser ellos mismos, diferentes, personales también ellos. En los momentos de encuentro, en los conflictos, cuando se trata de tomar decisiones no puedo sumarme a las reacciones de la masa. La aportación de cada persona es importante.

Ser responsable requiere actuar por decisión propia, por motivos propios. La responsabilidad primera es ante uno mismo, y es ante quien debemos responder de nuestros actos, de nuestras opciones de vida. Entonces es cuando podremos ser responsables ante otros y ante Dios. Actúo en un determinado contido no proque "tiene que ser", sino porque bien considerado, opto por lo que me parece más humano.

Finalmente, la opción está en mí. Producto de una libertad responsable, mis actos cobran entonces su densidad humana.

 

 

 

Escribid a Partenia: jgaillot@partenia.org

 

 

 

 

 









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